PAR(C)TO DE AMOR.
Pregúntale a una
mujer que tenga un hijo ¿Cual es el momento de su vida que jamás
olvidará? Y puedo apostar que 9 de 10 te dirán que el nacimiento
de su hijo.
Y es que es así,
nuestra memoria es capaz de almacenar muchos momentos, pero en
especial, aquellos que marcan un antes y un después en nuestras
vidas, y el parto es uno de ellos, más allá del dolor por el que
tenemos que pasar antes, durante y después del él, la dicha, el
orgullo y la felicidad de tener a ese pedacito de amor con nosotras
es lo más importante.
El parto se llega a
convertir en ese pacto de amor y sangre que une a madre e hijo por el
resto de la vida, es ese acontecimiento que consagra la vida del bebé
y perpetua el amor de la madre por el ser tan pequeño que ha salido
de su cuerpo, dejando de ser un solo cuerpo para convertirse en dos
que van unidos por un mismo corazón.
Un parto que
significa amor, dolor y cansancio, nos demuestra que somos los seres más
extraordinarios del planeta, los más afortunados que pueden existir,
porque solo nosotras somos capaces de cumplir la maravilla más
grande del mundo, solo nosotras podemos dar vida a través de un
parto...




